
Sinapsis trabaja en el tramo que existe entre una necesidad y una decisión. No parte de una solución cerrada: primero identifica el problema, el territorio involucrado, los actores, las restricciones y la información disponible.
El enfoque integra aspectos técnicos, ambientales, productivos y económicos; utiliza herramientas digitales para acelerar relevamientos y análisis; y avanza de manera gradual, con productos concretos en cada etapa.
Del problema a una salida posible
1. Evaluación inicial
Una conversación breve para comprender la situación y definir si existe una intervención posible.
Es una instancia técnica arancelada para revisar el problema, los antecedentes disponibles y el alcance de trabajo más adecuado. Cuando deriva en una contratación posterior, su valor puede imputarse al servicio acordado.
Duración orientativa: 20 minutos.
Incluye un documento breve que deja registrada la lectura preliminar del caso y organiza la continuidad del trabajo:
- síntesis del problema planteado;
- objetivo o necesidad identificada;
- antecedentes y documentación mencionados;
- actores o áreas involucradas;
- principales vacíos de información;
- restricciones, riesgos o condicionantes preliminares;
- preguntas que deben resolverse;
- servicio o producto técnico recomendado para continuar.
2. Diagnóstico breve
Revisión de antecedentes, organización de información territorial, identificación de faltantes y definición del primer producto útil.
3. Evaluación y priorización
Comparación de alternativas, riesgos, oportunidades, costos preliminares y condiciones necesarias para avanzar.
4. Formulación
Desarrollo de perfiles, pilotos, hojas de ruta, proyectos o carpetas técnicas que permitan ejecutar, financiar, contratar, presentar o escalar.
Una pregunta que organiza el trabajo
¿Qué información hace falta ordenar para tomar una mejor decisión?
A partir de esa pregunta se construyen diagnósticos, mapas, matrices, fichas, informes, criterios de priorización y propuestas de acción.
Alcance
El método puede aplicarse a problemas e iniciativas de distinta escala, origen y complejidad. Cada trabajo debe dejar una herramienta útil para avanzar: un diagnóstico, un mapa, una evaluación, un perfil o una hoja de ruta.
El objetivo es evitar estudios innecesarios y concentrar recursos en la próxima decisión concreta.